Defensor del asegurado
El defensor del asegurado es una figura a la que puedes dirigir tu queja contra la aseguradora antes de acudir a la Dirección General de Seguros. Es una alternativa al servicio de atención al cliente de la compañía.
Qué papel tiene
Cuando no estás conforme con cómo ha tratado tu siniestro la aseguradora, la ley te pide que primero reclames dentro de la propia compañía. Para eso existen el servicio de atención al cliente y, en algunas aseguradoras, el defensor del asegurado. Su función es estudiar la queja y darte una respuesta razonada.
Si el defensor no contesta en plazo o rechaza tu queja, puedes llevar el asunto a la DGSFP.
Piénsalo como un árbitro de casa
En un club deportivo, si no estás de acuerdo con una decisión, primero lo hablas con un comité del propio club antes de ir a la federación. Ese comité es de casa, pero tiene que escucharte y contestar por escrito. Con el seguro ocurre algo parecido: el defensor es el paso previo antes de ir «a la federación», que aquí es la DGSFP.
Por qué te importa
Muchas personas se quedan en la llamada al teléfono de atención y no pasan de ahí. Una queja escrita al defensor o al servicio de atención al cliente abre el camino formal. Y si tu queja es técnica, adjuntar un informe pericial ayuda a que se estudie en serio.
Errores típicos
- Quejarse solo por teléfono. Hazlo por escrito y guarda el justificante.
- No identificar el siniestro. Pon número de póliza, de siniestro y fechas.
- Escribir con enfado y sin datos. Explica qué pides y por qué, con documentos.
- Pensar que es obligatorio pasar por los dos. Basta con uno de los dos cauces internos antes de la DGSFP.
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