Franquicia

La franquicia es la parte de cada siniestro que pagas tú. La aseguradora se hace cargo del resto, hasta lo que diga la póliza. A cambio, el seguro suele costar menos.

Cómo funciona

Cuando contratas un todo riesgo con franquicia, aceptas asumir una cantidad fija en cada parte de daños propios. Si el arreglo es menor que esa cantidad, lo pagas entero tú. Si es mayor, tú pagas la franquicia y la aseguradora, la diferencia.

Lo habitual es que la franquicia se aplique a los daños de tu propio coche cuando el siniestro es culpa tuya o no hay a quién reclamar. Si el culpable es otro, en principio reclamas al seguro del responsable y la franquicia no debería quedarse a tu cargo. Revisa siempre lo que dice tu póliza.

Una escena conocida

Sales marcha atrás de una plaza estrecha y rozas una columna. Llevas la puerta y la aleta al taller. Como la culpa es tuya, entra tu todo riesgo, pero tú pagas la franquicia. Una semana después, otro coche te da un golpe en un semáforo y el conductor reconoce la culpa. Ahí el que responde es su seguro, y lo lógico es que la franquicia no la pongas tú.

Por qué te importa

La franquicia influye en si te compensa dar un parte o no, y en cómo se reparte el pago del arreglo. Si la valoración de los daños es baja, puede parecer que el arreglo apenas supera tu franquicia cuando en realidad es bastante mayor. Una valoración bien hecha cambia la cuenta.

Errores típicos

  • No saber qué franquicia tienes. Mírala en las condiciones particulares.
  • Pagarla cuando el culpable es otro. Pregunta por qué si te la cobran.
  • No dar parte por miedo a la franquicia sin haber visto la valoración completa.

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