Seguro a todo riesgo
El seguro a todo riesgo cubre, además de los daños que causas a otros, los daños de tu propio coche aunque el golpe sea culpa tuya. Puede ser con franquicia o sin ella.
Más de lo que parece, menos de lo que dice el nombre
«Todo riesgo» suena a que lo cubre todo, y no es así. Cubre lo que diga la póliza: daños propios, robo, incendio, lunas, asistencia y otras coberturas, cada una con sus condiciones y exclusiones. Algunas incluyen valor a nuevo durante un tiempo; otras pagan valor venal desde el principio.
Una escena real
Una noche de lluvia te sales en una curva y acabas contra un quitamiedos. No hay nadie más implicado. Con un seguro a terceros, el arreglo sería cosa tuya. Con todo riesgo, tu aseguradora paga la reparación (menos la franquicia, si la tienes) o te indemniza si es siniestro total.
Por qué te importa
Con un todo riesgo, la que valora y paga tus daños es tu propia aseguradora, a través de su perito. Que seas su cliente no cambia que su perito trabaje para ella. Si no estás de acuerdo con la valoración, tienes el camino del artículo 38 de la Ley de Contrato de Seguro: cada parte nombra a su perito y, si no se ponen de acuerdo, se nombra un tercero.
Y recuerda: las acciones del contrato de seguro, en los seguros de daños, prescriben a los dos años (artículo 23).
Errores típicos
- No leer las exclusiones. Ahí está lo que no se paga.
- Pensar que todo riesgo significa «valor a nuevo». Depende de la póliza y de la antigüedad del coche.
- No discutir una valoración baja porque «es mi seguro». Puedes y debes revisarla.
- Olvidar la franquicia al hacer números de un parte.
Te puede interesar
- La franquicia del seguro: cómo funciona en un siniestro
- Contraperitaje: tu propio perito frente a la aseguradora
- Franquicia
- Seguro a terceros
- Valor a nuevo
Cuéntanos tu caso
¿Tu propio seguro te valora por debajo? Envíanos la valoración y te decimos si hay margen. WhatsApp 24h · 620 001 166