Perito tercero

El perito tercero es el que entra cuando tu perito y el de la aseguradora no consiguen ponerse de acuerdo sobre cuánto vale el daño. Es el desempate del procedimiento del artículo 38.

Cómo encaja

La Ley de Contrato de Seguro, en su artículo 38, prevé un camino para cuando no hay acuerdo sobre el importe: cada parte nombra a su perito. Si los dos peritos llegan a un acuerdo, se cierra ahí. Si no, se nombra un perito tercero que estudia el caso y emite su dictamen.

La regla general sobre los gastos es sencilla: cada parte paga a su perito y los gastos del tercero se reparten a medias.

Un ejemplo para entenderlo

Dos vecinos discuten dónde acaba la parcela de cada uno. Cada uno trae a su topógrafo y los dos topógrafos no coinciden. Lo razonable es llamar a un tercero que no haya trabajado para ninguno y que mida otra vez. Con el coche pasa lo mismo: el tercero no viene a dar la razón a nadie, viene a decidir sobre lo que los otros dos no han cerrado.

Por qué te importa

Saber que existe el perito tercero cambia la conversación con la aseguradora. No estás atado a su valoración: hay un procedimiento previsto en la ley para resolver el desacuerdo sin ir directamente a juicio.

También conviene saber que llegar al tercero supone tiempo y gastos compartidos. Por eso es útil que tu perito haya hecho bien el trabajo desde el principio: un informe sólido a veces evita llegar a ese punto.

Errores típicos

  • Pensar que el tercero lo elige la aseguradora sola. Es un perito para desempatar, no el de una de las partes.
  • Saltarse el paso de nombrar tu propio perito. El tercero llega después, no antes.
  • No calcular los gastos. Antes de iniciar el procedimiento, pregunta qué te va a costar tu parte.

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