Daños ocultos

Los daños ocultos son los que causa un siniestro pero no se ven desde fuera: aparecen cuando el taller desmonta el paragolpes, el faro o el guarnecido. No estaban en la primera valoración porque nadie podía verlos.

Por qué pasa tanto

Un golpe transmite fuerza hacia dentro. La pieza exterior puede quedar casi bien, pero detrás hay soportes, refuerzos, sensores, radiadores o anclajes que se rompen o se doblan. Si la valoración se hizo por fotos o con el coche sin desmontar, es normal que esos daños no aparezcan.

Por eso en una valoración a menudo se deja la puerta abierta a revisar lo que se encuentre al desmontar.

Debajo de la piel

Es como un golpe en la rodilla. Por fuera, solo un moratón. El médico te manda una prueba y aparece un menisco tocado. Nadie pensaría que el menisco no tiene que ver con el golpe solo porque no se veía el primer día. En el coche, el desmontaje es esa prueba.

Un caso típico: alcance trasero leve. Por fuera, el paragolpes rayado. Al quitarlo, el refuerzo está doblado y el sensor de aparcamiento, partido.

Por qué te importa

Si el taller repara solo lo que estaba valorado, los daños ocultos se quedan sin arreglar o los pagas tú. Lo correcto es que el taller los documente y se pida una ampliación de peritaje antes de seguir.

Ojo: no confundas daños ocultos con vicios ocultos. Los primeros vienen de un siniestro; los segundos, de un defecto que ya tenía un coche cuando lo compraste.

Errores típicos

  • Reparar sin avisar a la aseguradora. Luego cuesta más demostrar que el daño venía del golpe.
  • No pedir fotos al taller de lo que aparece al desmontar.
  • Pensar que la primera valoración es la definitiva. Se puede ampliar.

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