Depreciación
La depreciación es la pérdida de valor de un vehículo. Una parte es normal, por los años y los kilómetros. Otra puede llegar de golpe, después de un accidente con una reparación importante.
Dos depreciaciones distintas
- La del paso del tiempo. Todos los coches valen menos cada año. Es lo que explica que tu coche valga menos hoy que cuando lo compraste.
- La que deja un siniestro. Un coche que ha tenido un golpe fuerte, con reparación de estructura o airbags disparados, puede valer menos que otro igual sin ese historial, aunque esté bien arreglado. Al venderlo, el comprador lo nota y lo descuenta.
Esta segunda es la que puede tener sentido reclamar, según el caso.
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Buscas un coche usado. Encuentras dos iguales, mismo año y kilómetros. Uno dice «sin golpes»; el otro, «reparado de un golpe frontal con factura». Aunque el segundo esté perfecto, lo más probable es que ofrezcas menos por él. Esa diferencia es la depreciación por el siniestro.
Por qué te importa
Cuando te reparan el coche, la valoración suele cubrir piezas, horas y pintura. La pérdida de valor posterior no siempre aparece. Si el golpe fue grave y no fue culpa tuya, puede ser una partida más que estudiar al reclamar al responsable. Que se reconozca o no depende del caso y de cómo se justifique, por eso conviene un informe que la explique.
Errores típicos
- Pensar que se reclama en cualquier golpe. Un roce en el paragolpes no suele depreciar el coche.
- No guardar la documentación de la reparación. Es la prueba de lo que se hizo.
- Calcularla a ojo. Sin una explicación técnica es difícil que se tenga en cuenta.
- Confundirla con el demérito por uso que a veces se descuenta en algunas piezas.
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